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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Rese&ntilde;as de autores</b></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b><i><font size="4">Representaciones, prensa y fiesta:</font></i></b></font> <font face="Verdana" size="4"><b><i>Los rostros del Gran Poder. </i></b></font><font face="Verdana" size="2"><b><i></i></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2">Diego Limachi</font> <font face="Verdana" size="2">(2018). La Paz: Plural Editores-Universidad</font> <font face="Verdana" size="2">Cat&oacute;lica Boliviana</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b><i>Por Dr. Cleverth Carlos C&aacute;rdenas Plaza</i></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr noshade>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hacia la d&eacute;cada de 1970 la fiesta del Gran Poder hab&iacute;a obtenido uno de sus grandes logros: rebasar la ciudad de indios y bailar en el Prado pace&ntilde;o, la avenida simb&oacute;lica de la ciudad de La Paz. Quiz&aacute; es necesario aclarar que hasta ese momento la ciudad estaba dividida entre la ciudad de blancos</font> <font face="Verdana" size="2">y la ciudad o pueblo de indios, esa divisi&oacute;n correspond&iacute;a al orden colonial que hab&iacute;a instituido al r&iacute;o Choqueyapu como la frontera natural y simb&oacute;lica entre ambos espacios. El hecho de que los protagonistas de la festividad hubieran superado esa frontera -la fiesta hasta ese momento ten&iacute;a aproximadamente 50 a&ntilde;os- era una victoria para los protagonistas. Pero &iquest;c&oacute;mo reflej&oacute; ese acontecimiento la prensa? &iquest;C&oacute;mo fue que los letrados pace&ntilde;os representaron esa especie de derrota o invasi&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo se comportaron los medios escritos?</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Precisamente de ello da cuenta Diego Limachi Balanza en <i>Representaciones, prensa y fiesta: Los rostros del Gran Poder </i>(2018). Libro que se deriv&oacute; de su investigaci&oacute;n para la tesis del pregrado en Comunicaci&oacute;n Social de la Universidad Cat&oacute;lica Boliviana -titulada <i>La representaci&oacute;n del cholo en la cobertura period&iacute;stica hist&oacute;rica de la festividad del Gran Poder </i>(2017)- y que tuve el placer de dirigirla.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Del texto, no solo sobresale el hecho de que haya sido la cuarta tesis que publica la prestigiosa editorial Plural, en convenio con la Universidad Cat&oacute;lica, sino de que sea un trabajo investigativo seleccionado por un comit&eacute; editorial de alto nivel: Jos&eacute; Antonio Quiroga, Ximena Peres, Fernanda Wanderley y Ricardo Aguirre. Este comit&eacute; seleccion&oacute; la tesis de Diego Limachi de entre muchos trabajos en competencia, y los nombres citados dan un aval acad&eacute;mico importante.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El trabajo de Diego Limachi se constituye en una de las pocas investigaciones hechas por comunicadores que ven introspectivamente su oficio. Es decir, no va detr&aacute;s de las noticias o los acontecimientos, sino va a ver y analizar c&oacute;mo los periodistas leen y crean la realidad por medio de su oficio.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Eso es interesante, porque la mayor&iacute;a de investigaciones sobre la fiesta del Gran Poder proponen, de diferentes modos, que en su devenir los cholos reconstruyeron sus sentidos de pertenencia, aceptaron solapadamente su identidad y produjeron sentidos sociales nuevos. Eso se volvi&oacute; un lugar com&uacute;n en las investigaciones; por eso el trabajo de Limachi sobresale, porque no se limita a repetir el estado del arte, sino que propone un nuevo observable sobre el mismo tema.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Estos autores, como ilustra Gayatri Spivak en <i>&iquest;Puede hablar el subalterno? </i>(1998), ignoran sistem&aacute;ticamente que est&aacute;n inmersos en una historia intelectual y econ&oacute;mica. Para nuestro caso, los cronistas bolivianos tambi&eacute;n participan de una comunidad que no precisamente se reconoce como chola o india, y s&iacute; como acad&eacute;mica y productora de interpretaciones objetivas. Tal como se&ntilde;ala Spivak, hay un v&iacute;nculo muy delicado entre un pensamiento te&oacute;rico y una forma de vida; y los acad&eacute;micos y escritores tienden a invisibilizar esa relaci&oacute;n: asumen que sus posiciones y descripciones son neutrales y carentes de posici&oacute;n. Lo que Limachi hace es analizar el conjunto de descripciones que hay sobre el Gran Poder para ver que detr&aacute;s de las ellas hay un discurso y probablemente una estructura. En esa descripci&oacute;n encuentra trazas de c&oacute;mo la prensa va modificando el modo de describir la fiesta.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De modo meticuloso y sistem&aacute;tico el libro muestra un relevamiento de la hemerograf&igrave;a sobre el Gran Poder. Comprender&aacute; el lector que esa es una labor tit&aacute;nica, sobre todo por la cantidad que se produce en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os. Precisamente por eso la tesis organiz&oacute; un muestreo representativo que no solo evidencia la avalancha de las &uacute;ltimas publicaciones, sino que elige las publicaciones diacr&oacute;nicamente. As&iacute;,  revisa</font> <font face="Verdana" size="2">las notas de prensa que hubo cuando la fiesta se inici&oacute; -incluso Limachi encontr&oacute; la primera publicaci&oacute;n que se conoce sobre la festividad-. Ese, en s&iacute; mismo, es un hallazgo importante y lo dejo para que quien est&eacute; interesado lo busque en este interesante libro. Tambi&eacute;n revis&oacute; las publicaciones de prensa que hubo durante la Revoluci&oacute;n Nacional de 1952, y obviamente todo lo que hay sobre el momento fundamental de la festividad: 1974. Es la fecha en que la entrada folkl&oacute;rica del Gran Poder rebas&oacute; la ciudad de indios y bail&oacute; por el Prado pace&ntilde;o. Naturalmente hubo una reacci&oacute;n y una parte de ella se plasm&oacute; en la prensa escrita.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Diego Limachi da cuenta de todo ello mediante una revisi&oacute;n cualitativa y cuantitativa con un criterio muy objetivo y haciendo de lado, incluso, sus preferencias disciplinarias. Consciente de su <i>locus </i>de enunciaci&oacute;n y de que pertenece a una comunidad acad&eacute;mica no evade ello; al contrario, lo integra a su registro interpretativo. Celebro que la Universidad Cat&oacute;lica haya decidido publicar su investigaci&oacute;n, porque se trata de un primer aporte que renueva el modo de leer la cultura y sus medios de comunicaci&oacute;n. Pero, adem&aacute;s, contribuye a conocer c&oacute;mo y con qu&eacute; materiales se fue conformando la subjetividad pace&ntilde;a.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      ]]></body>
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