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<publisher-name><![CDATA[Postgrado Multidisciplinario en Ciencias del Desarrollo de la Universidad Mayor de San Andrés (CIDES-UMSA)]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El Estado es sólo la punta del iceberg. Consideraciones teóricas sobre la crisis del Estado neoliberal y el giro a la izquierda en América Latina]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Has the Left turnprovoked a crisis ofthe neoliberalstate in Latin America? Ifthe crisis, deft-ned by electoral victories, has brought about a crisis ofthe neoliberal state, depends on how the state is conceptualized. Following Antonio Gramsci's concepts ofthe integral state and hege-mony, the state assuch represents but the tip ofthe iceberg, given that its real strength isfound in the social base on which it rests. Thus, a Gramsáan approach has at least two implications. First, it suggests that a true crisis ofneoliberalism and its state would imply a transformation ofthe state as wellas society. This implies that a crisis ofthe neoliberal state presupposes a crisis of neoliberal ideology and imaginary. Second, it rejects the common supposition that neolibe-ralisin is antithetical to the state. Although the neoliberalism hides behind the slogan laissez-faire, itfeatures a strong, judicial and antidemocratic state]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>TEMA CENTRAL</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b><font size="4">El Estado es sólo la punta del iceberg.</font></b></font></p>     <p align="center"><font size="4"><b><font face="verdana">Consideraciones teóricas sobre la crisis</font> <font face="verdana">del Estado neoliberal y el giro a la izquierda</font> <font face="verdana">en América Latina</font></b><font face="verdana"><sup></sup></font></font><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><i>Audun Solli<sup>2</sup></i></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Resumen</i></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>¿Ha provocado el giro a la izquierda una crisis del Estado neoliberal? Si el giro, definido por victorias electorales, ha causado la crisis del Estado neoliberal, depende cómo se conceptualiza el Estado. Aplicando los conceptos del Estado integral y hegemonía de Antonio Gramsci, de acuerdo al que el Estado como tal no representa sino la punta del iceberg, su verdadera fuerza se encuentra en la base social que lo soporta. Por consiguiente, un enfoque gramsciano tiene por lo menos dos implicaciones. Primero, indica que una verdadera crisis del neoliberalismo y su Estado implicarían un cambio tanto en el Estado formal como en la sociedad. De este modo, una verdadera crisis del Estado neoliberal supone una crisis de la ideología neoliberal. Segundo, rechaza el lugar común que considera que el neoliberalismo es opuesto al Estado. Aunque el neoliberalismo se esconde tras el lema </i>laissez-faire <i>y un discurso de libertad, su Estado es fuerte, judicial y antidemocrático.</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Palabras clave: </i></b><i>Estado neoliberal, izquierda, Gramsci, ideología.</i></font></p> <hr>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Abstract</i></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Has the Left turnprovoked a crisis ofthe neoliberalstate in Latin America? Ifthe crisis, deft-ned by electoral victories, has brought about a crisis ofthe neoliberal state, depends on how the state is conceptualized. Following Antonio Gramsci's concepts ofthe integral state and hege-mony, the state assuch represents but the tip ofthe iceberg, given that its real strength isfound in the social base on which it rests. Thus, a Gramsáan approach has at least two implications. First, it suggests that a true crisis ofneoliberalism and its state would imply a transformation ofthe state as wellas society. This implies that a crisis ofthe neoliberal state presupposes a crisis of neoliberal ideology and imaginary. Second, it rejects the common supposition that neolibe-ralisin is antithetical to the state. Although the neoliberalism hides behind the slogan </i>laissez-faire, <i>itfeatures a strong, judicial and antidemocratic state.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Keywords: </i></b><i>Neoliberal state, left, Gramsci, ideology.</i></font></p> <hr>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="3"><b>Introducción</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">¿Ha provocado el giro a la izquierda una crisis del Estado neoliberal? Más que ofrecer una respuesta definitiva, el presente ensayo sugiere un enfoque teórico para acercarse a los términos que componen esta pregunta: 'la izquierda', 'el neoliberalismo' y 'el Estado neoliberal'. Se pondrá énfasis en el Estado, pues se ha definido el giro a la izquierda como una captura del Estado a través de las victorias electorales desde 1999 en Venezuela, Boli-via, Ecuador, Argentina, Brasil, Chile, El Salvador, Nicaragua, Paraguay, Honduras y Uruguay (Escobar 2010: 2).<sup>3</sup> Si estas capturas han causado la crisis de Estado neoliberal o no, depende de lo que se quiere decir con el concepto del Estado y con el de crisis. Si se considera el aparato formal del Estado solo como la punta del iceberg de las relaciones de poder entre Estado y sociedad, una respuesta afirmativa implicaría más que un partido izquierdista y anti-neoliberal gane las elecciones. Con los conceptos del</font> <font face="verdana" size="2">Estado integral y hegemonía tomados de Antonio Gramsci, colapsa la diferencia entre Estado y sociedad. Es decir, como en el Estado se expresa la naturaleza y distribución de poder en la sociedad, el Estado se conceptualiza mejor como parte de ella y no como una entidad sobrepuesta a la sociedad, capturándola y definiéndola.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por consiguiente, una verdadera crisis del Estado neoliberal supone una crisis del imaginario neoliberal y una transformación de las relaciones de poder en la base social sobre la cual el Estado se apoya. De acuerdo al enfoque gramsciano, tal cambio en el bloque histórico <i>(blocco storico) </i>involucra un cambio de la sociedad, tanto en la economía como en la ideología. Por ende, se sugiere que se puede hablar de una crisis del Estado neoliberal en la medida en que los gobiernos que encabezan el giro a la izquierda gobiernen a través del consentimiento, es decir, realmente tengan hegemonía en el sentido de supremacía moral, intelectual y política. A la inversa, una ausencia de crisis sería caracterizada por estados dominantes, que aplastan las fuerzas de oposición, llegando hasta recurrir a la fuerza bruta.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera contraria al sentido común construido a lo largo de su formación, el Estado neoliberal es realmente fuerte, pues funciona como un Estado tecnocrático que, a través de la cientifización, no permite que la democracia 'imprevisible y caprichosa' haga cambios esenciales en el sistema político. Además, el Estado neoliberal es un Estado judicial, sea porque el neoliberalismo ha tenido efectos negativos que se han traducido en pobreza y desigualdad, o porque una clave de su imaginario y modo de legitimación sea, precisamente, el orden y la seguridad. En un contexto donde la delincuencia y la seguridad pública y el miedo producidos por ellos constituyen la preocupación pública más importante en América Latina, la fuerza política que logra presentar su programa como aquel que puede garantizar la seguridad, lleva la delantera.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuación, el ensayo se organiza del siguiente modo. Primero, se define el neoliberalismo, destacando sus elementos claves, para posteriormente poner énfasis en el concepto del Estado neoliberal. En un segundo apartado se relaciona el giro a la izquierda con los fracasos y defectos del neoliberalismo, y cómo la incapacidad de los regímenes neoliberales para cumplir sus promesas en la esfera material abrió una oportunidad para la</font> <font face="verdana" size="2">izquierda. En tercer lugar, se presenta una teoría del Estado como la relación orgánica de la punta y la base del iceberg, con referencia a los conceptos gramscianos de Estado integral y hegemonía. Finalmente, se concluye que un enfoque gramsciano pone en duda la hipótesis de que el giro a la izquierda implica una crisis del neoliberalismo. Más bien, la metáfora del iceberg señala que tanto la base como la punta tienen que rechazar el imaginario neoliberal para que pueda existir una verdadera crisis del neoliberalismo.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="3"><b>El neoliberalismo: el mercado libre y la libertad del individuo</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo siguiente, se considerará el neoliberalismo como una teoría o un núcleo, por un lado, y una práctica que cambia según las particularidades del contexto geohistórico donde se inscribe. La falta de claridad sobre lo que es realmente el neoliberalismo debido a dicha discrepancia ha sido parte de su fuerza ideológica, dado que la reducción del neoliberalismo al lema <i>laissez-faire </i>ha permitido que se considere como algo opuesto al Estado, que a su vez calificó de obstáculo a la libertad del mercado (Mirowski 2009: 426). Bajo el supuesto neoliberal, el 'Estado' remite a control e intervención, por lo que se presenta a éste como un heredero de antiguas restricciones para el libre juego de las fuerzas económicas que, en todo caso, requieren de funciones administrativas y coordinadas por la instancia estatal. Debido a su carácter impreciso, se han podido aplicar medidas neoliberales en la política, sin necesariamente asumirlas como tales, como es el caso de la llamada 'buena gobernanza'.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">¿Cómo entonces comprender el neoliberalismo, tras un ciclo semilargo de plena operación en el mundo? Se distingue típicamente entre un núcleo de rasgos o una teoría, por un lado, y la práctica (en sus diferentes versiones) del neoliberalismo, por el otro (Harvey, 2005; Jessop, 2002; Peck et al., 2009). En sus dimensiones económica, política e ideológica el neoliberalismo guarda rasgos nucleares, sobre los que se ha abundado mucho, pero que vale la pena recordar: <i>económicamente, </i>se apoya en un mercado libre caracterizado por la competencia, sigue la teoría de 'la ventaja comparativa'</font> <font face="verdana" size="2">de Ricardo (dado que cada país tiene una actividad que hace <i>relativamente </i>mejor que otros países, se debería especializar en ella) y la financiación de las actividades económicas (Harvey, 2005). Mientras que durante la era de industrialización por sustitución de importaciones y proteccionismo, el Estado asumía la responsabilidad de sacar adelante a la economía, el neo-liberalismo asigna este papel al sector privado y a los grupos económicos grandes (Cuervo-Cazurra, 2007; Fernán dezjilberto y Hogenboom, 2007).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Políticamente, </i>se desarticulan los sindicatos y otras organizaciones colectivas, se radicaliza la 'flexibilidad' en el mercado laboral, se privati-zan activos y empresas estatales, y se desmontan programas de seguridad social. <i>Ideológicamente, </i>se presupone que las relaciones sociales, políticas y económicas se organizan mejor bajo el cobijo de una bandera de libertad. No es la sociedad sino el individuo el objetivo de la política que, además, se legitima a partir de justificaciones 'científicas'.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo referente a la práctica del neoliberalismo, Jessop (2002) y Peck et al. (2009) sugieren el iluminador concepto de 'neoliberalismo realmente existente'<sup>4</sup> para poner de relieve la divergencia necesaria entre la teoría neoliberal y su práctica. En sus propias palabras, se trata de &quot;un<i>proceso </i>disparejo, contradictorio y actual <i>de neoliberación&quot;, </i>un proceso que se caracteriza por una hibridez necesaria (Peck et al. 2009: 51; sub. orig.).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Más que considerar estas diferencias como divergencias o desviaciones de un tipo ideal, el concepto de neoliberalismo realmente existente subraya la necesidad de que el neoliberalismo se desarrolle de modos disparejos y contradictorios. Un ejemplo de Bourdieu (1998a) es esclarecedor: no es que Gran Bretaña adoptó el neoliberalismo <i>gracias a </i>Thatcher, sino que la sociedad ya era susceptible de abrirse a éste. En <i>Meditacionespascalianas </i>ofrece la metáfora de un vaso roto por una piedra: no se rompe porque lo alcanza la piedra, sino porque desde el principio podía romperse (Bourdieu, 2000).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ampliando esta analogía en términos socioeconómicos, se considera a las tradiciones políticas, la fuerza de los sindicatos y la historia de las instituciones colectivas como factores claves que determinan hasta qué punto el neoliberalismo logra penetrar en la sociedad (Bourdieu, 1998a; </font><font face="verdana" size="2">Peck et al., 2009). Por lo tanto, el análisis del neoliberalismo se aborda con un componente global (la piedra; las fuerzas exteriores que imponen los cambios sobre el país), otro nacional y local (el vaso; hasta qué punto la sociedad es susceptible al neoliberalismo). A fin de cuentas, la solidez del neoliberalismo se encuentra en el vaso, en la medida en que el imaginario neoliberal se ha convertido en sentido común.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es preciso señalar las siguientes características como parte integral del neoliberalismo realmente existente. Primero, el neoliberalismo se caracteriza por lo que Harvey llama 'acumulación por desposesión'. En sus propias palabras, &quot;el neoliberalismo no ha sido muy eficiente en revitalizar la acumulación global del capital, pero ha tenido un éxito notable en restablecer el poder de una élite económica, o en algunos casos (como en Rusia y China) de crearlo&quot; (Harvey, 2005: 19). Harvey argumenta que el núcleo teórico del neoliberalismo sirve para justificar las políticas que establecieron las condiciones necesarias para realizar este proyecto.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Segundo, para realizar la acumulación por desposesión es indispensable que haya un mercado para todo. Si no lo hay, habrá que crearlo. El neoliberalismo comparte esta necesidad con el liberalismo clásico (Polanyi, 2001; ver también Harvey, 2005, Peck et al., 2009;Jessop, 2002). Según Polanyi, si cada individuo busca la ganancia máxima para sí mismo, la introducción del mercado autorregulado constituye la tarea principal del liberalismo. Puesto que una inversión en la producción requiere recursos altos, el capitalista necesita tener seguridad de la rentabilidad de su inversión, por lo cual tiene que haber un mercado de compra y venta para todos los elementos del proceso de producción. Esto incluye lo que Polanyi denomina 'las mercancías ficticias': la tierra, el trabajo y el dinero. Así que la economía de mercado es una economía controlada y regulada por los precios del mercado mismo, y el orden tanto de la producción como de la distribución de los bienes depende de este mecanismo de autorregulación.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tercero, y más relacionado con las cualidades de la base del 'iceberg' (o el vaso de Bourdieu), se enfatiza el neoliberalismo como una ideología de la plena libertad individual, así como un tratamiento supuestamente científico de la política. La primera columna de la ideología neoliberal se relaciona con la manera en que se concibe la libertad del individuo (Harvey, 2005; Jessop,</font> <font face="verdana" size="2">2002; Mirowski, 2009). En palabras de Zizek, &quot;eres libre de hacer lo que sea si involucra ir de compras&quot; (citado en Mirowski, 2009: 421). Harvey (2005) subraya la sabiduría al escoger la noción de libertad, puesto que ésta se considera sacrosanta en la teoría política clásica y tiene una resonancia global.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de los ochentas, se ha introducido el neoliberalismo en países democráticos, lo cual suponía procesos y mecanismos de legitimación, pues la &quot;neoliberalización requería tanto políticamente como económicamente la construcción de una cultura populista basada en el mercado de un con-sumismo diferenciado y libertarismo individual&quot; (Harvey, 2005: 42). En resumen, la noción de 'libertad' ha sido un recurso simbólico clave para impregnar el neoliberalismo en el 'sentido común'.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para vincular el neoliberalismo con la libertad, se considera una lista de opuestos binarios, cuya primera parte implica restricción y la otra libertad: Estado contra mercado, cerrado contra abierto, rígido contra flexible, inmóvil contra dinámico, estancamiento contra crecimiento, grupo o colectivismo contra individual o individualismo, totalitario contra democrático -se puede continuar la lista <i>ad nauseum, </i>pero ya con estos términos se revela un programa político de ajustes neoliberales basados en la sencilla pero irresistible idea de libertad (Bourdieuy Wacquant, 2001). Mirowski (2009) subraya que la libertad neoliberal es &quot;libertad negativa&quot; en una extensión al sentido con que ésta fue definida por Isaiah Berlín: libertad de consumir y de elegir sin interferencia de las autoridades.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda columna de la ideología neoliberal se refiere al carácter supuestamente científico de sus políticas. Aquí se ubica el enfoque crítico planteado por Bourdieu (Bourdieu 1998a; Bourdieu y Wacquant 2001; Bourdieu 1998b). Con un lenguaje matemático se presenta el neoliberalismo como si fuera necesario y natural, lo cual inhibe las protestas. Se supone que el neoliberalismo representa lo que es mejor desde un punto de vista objetivo. Si la privatización de los servicios públicos de hecho implica mayor eficiencia y más libertad para el individuo, debería ser implementada. Se puede <i>explicar </i>su supremacía en el debate público, pero nunca negociarla. Bourdieu y Wacquant (2001) consideran que el neoliberalismo ha creado tópicos en el sentido de Aristóteles, definidos como lugares comunes sobre los que no se puede discutir, sino que se toman por sentado, como puntos</font> <font face="verdana" size="2">de partida para el debate. De esta manera, el neoliberalismo es un 'discurso fuerte' que ha tenido impacto gracias a las fuerzas sociales que lo apoyan, es decir, gracias a una variedad de industrias, universidades, revistas y periódicos poderosos (Bourdieu 1998b; véase también Peck et al., 2009).</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="3"><b>El Estado neoliberal, un Estado fuerte</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se puede caracterizar un Estado neoliberal como un Estado fuerte y antidemocrático. Por lo visto, parece una paradoja, pues su ideología de libertad e individualismo protesta frente a la presencia estatal. En lo siguiente, se sugerirán dos respuestas que encarnan ambas facetas de esta paradoja: la necesidad de crear mercados y la noción de la supuesta 'buena gobernanza'.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera faceta exhibe las dos caras del Estado neoliberal: la contradicción entre la teoría neoliberal con su discurso anti-estatal y la práctica del neoliberalismo realmente existente de depender del Estado para crear y mantener mercados libres para trabajo, tierra, dinero, servicios como salud, educación e infraestructura (Harvey, 2005;Jessop, 2002; Peck et al., 2009). Mirowski (2009:431) pone de relieve que no se trata de ninguna contradicción, sino que es precisamente la naturaleza del neoliberalismo de aplicar un discurso anti-estatal y antiautoritario de libertad para el público general. Mientras que los lemas de <i>laissez-faire </i>y el adelgazamiento del Estado son convenientes para su autolegitimación, los teóricos del neoliberalismo (como Hayek) distinguen a éste del liberalismo clásico al darse cuenta de que los mercados libres no surgen naturalmente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo, el proyecto neoliberal se esfuerza por reestructurar y redefinir las tareas del Estado. Mientras apoyan a un Estado fuerte, los neoliberales luchan con una tensión inherente a su teoría: un Estado fuerte puede fácilmente implementar o desbaratar las políticas neoliberales. En contextos de crisis económicas o políticas -como las crisis que precedían a la introducción del neoliberalismo en América Latina o la reciente crisis financiera a nivel global- se llama a un Estado fuerte para implementar programas de ajustes estructurales o rescatar el sistema financiero y, a la inversa, se pone al Estado a hibernar en tiempos estables.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto a la reestructuración del Estado, Bourdieu (1998c) ofrece la metáfora del brazo izquierdo y derecho del Estado. Al debilitarse el brazo izquierdo (que cuida de los servicios sociales y las políticas redistributivas) se incrementa la fuerza del brazo derecho, de tal manera que el Estado neoliberal es fuerte respecto de su capacidad financiera, su protección de la propiedad privada y el funcionamiento del mercado libre. Además, el Estado neoliberal es un Estado judicial, tanto por la tendencia a la desigualdad y el crimen de acrecentarse, como por la necesidad de los regímenes neoliberales por mantener el orden y estabilidad que garanticen el buen funcionamiento del mercado libre (Bourdieu y Wacquant, 2001; Harvey, 2005; Wacquant, 2010). Debido a su desconfianza en la democracia, el Estado neoliberal restringe las políticas democráticas y prefiere la gobernanza propuesta por expertos y tecnócratas (Beasley-Murray et al., 2009; Bourdieu, 1998a; Bourdieu y Wacquant, 2001; Demmers et al., 2004; Harvey, 2005; Huber y Solt, 2004; Jessop, 2002; Mirowski, 2009; Taylor, 2004). Aunque no haya un consenso respecto a lo que es la buena gobernanza (Doornbos, 2003; Hoebink, 2006), se vincula con la relación de los binomios Estado/economía o Estado/sociedad. Una premisa fundamental es que la falta de desarrollo y crecimiento se debe primordialmente a la incapacidad del aparato estatal y no a la mala voluntad de los gobiernos (Hope, 2009).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La noción de buena gobernanza le viene al neoliberalismo como anillo al dedo. Si la gobernanza puede ser 'buena' o 'mala', quiere decir que hay estándares objetivos para medirla y, por ende, son asuntos que corresponden a los expertos. Si los cambios económicos o ajustes estructurales -que los expertos consideran científicamente correctos- no dan los resultados prometidos, se debe a la 'mala' gobernanza de los Estados no-occidentales. En particular, se trata de aislar instituciones claves para el mercado libre como el Banco Central del Estado (Harvey, 2005).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En resumen, el propósito de la supuesta buena gobernanza es construir y mantener un &quot;núcleo del aparato estatal para impulsar la liberalización&quot; (Taylor, 2004: 130). Con el fin de proteger dicho núcleo, se considera la democracia como un lujo y, por ende, se construye un Estado donde las iniciativas ciudadanas no tienen capacidad de provocar cambios estructurales (Harvey, 2005; Mirowski, 2009).</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="3"><b>Las nuevas izquierdas y la crisis del neoliberalismo</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se puede entender porqué se habla de una crisis del neoliberalismo sin referencia al giro a la izquierda, pues en términos económicos, el neoliberalismo en América Latina se relaciona con el aumento de la desigualdad y la pobreza. De hecho, cuanto más radical o intensivos fueron los procesos de neoliberalización, peores fueron las cifras (Huber y Solt, 2004).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien se observa un modesto crecimiento económico, éste se caracteriza por su volatilidad, hecho que pone en duda su sostenibilidad. El crecimiento de PIB por habitante en el continente entre 1980 y 2006 era apenas del 15 por ciento, mientras en las dos décadas anteriores hubo un crecimiento de 82 por ciento (Sandoval y Weisbrot, 2007). En el caso de México, el crecimiento real por persona (ajustado por inflación) medido desde 1986 o 1994y el año 2005 fue en promedio del 1.3 por ciento anual; una tasa de crecimiento baja desde cualquier punto de vista (Haber et al., 2008). El valor del salario real de los trabajadores disminuyó 40-50 por ciento entre 1983 y 1988 (Harvey, 2005).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se ve, el Estado neoliberal pasa apuros en la esfera materialista, por lo cual se lo considera como una entidad &quot;inestable y contradictoria&quot; (Harvey, 2005: 64). La inestabilidad se relaciona con la dificultad de mantener la hegemonía en un contexto caracterizado por problemas económicos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La manifestación más obvia de dicha crisis ha sido el giro a la izquierda en América Latina. Desde la elección de Chávez en Venezuela en 1998, un espectro se cierne sobre América Latina: ya no la sombra del comunismo sino de una 'nueva' izquierda. Su éxito se relaciona con el fracaso del neoliberalismo, o por lo menos, la marginalización y el aumento de la desigualdad que lo produjo (Arditi, 2008; Beasley-Murray et al., 2009; Cameron, 2009; Casteñada, 2006; Cleary, 2006; Escobar, 2010; Lomnitz, 2006a).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los gobiernos del giro a la izquierda y los movimientos sociales que los apoyan se caracterizan por una serie de elementos generales y poco específicos. Se ponen de relieve seis elementos. Primero, la izquierda lucha por la justicia social y la redistribución (Arditi, 2008; Cameron, 2009; Cleary, 2006; Escobar, 2010). Segundo, la idea de libertad tiene un papel fundamental en el discurso izquierdista, pero se distingue de la versión</font> <font face="verdana" size="2">neoliberal por ser más compleja. Como subraya Arditi (2008), la izquierda no considera posible la libertad sin equidad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tercero, dado que la izquierda debe su éxito a la desigualdad extrema de la región, se apoya en un discurso que hace referencia a 'lo popular' (Carne-ron, 2009; Cleary, 2006; Escobar, 2010). Cuarto, la nueva izquierda es una izquierda moderada; ya no se manifiesta contra el capitalismo del mercado libre o la democracia liberal, definida por la política electoral (Arditi, 2008; Beasley-Murray et al., 2009; Lomnitz, 2006a; 2006b). La reintroducción del Estado en la economía no amenaza a los intereses del sector privado; de hecho, el sector privado ocupa un porcentaje más grande de la economía bajo el régimen de Chávez que antes (Beasley-Murray et al., 2009).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quinto, se distingue la izquierda por sus ideas post-liberales (Amézqui-ta, 2010; Arditi, 2008; Beasley-Murray et al., 2009; Escobar, 2010) o en algunos casos, poruña tendencia decolonial (Escobar, 2010). El post-liberalismo no es un 'post' en el sentido de 'después', sino marca una preocupación por enfatizar la participación popular en los procesos democráticos. Se considera la mera dimensión electoral como insuficiente, y a través de constituciones nuevas y movimientos sociales, se busca formas alternativas de empodera-miento social. Finalmente, la izquierda se caracteriza por sus adversarios, sea en referencia a una retórica contra el neoliberalismo, el imperialismo o los Estados Unidos (Escobar, 2010). Del mismo modo, se define por una voluntad redentora, encontrando su sustento en la rectificación de un error o mal del pasado reciente o lejano (Lomnitz, 2006a; 2006b).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dichos elementos son muy abiertos, en particular la parte ideológica relacionada con los valores como justicia social, libertad e igualdad. ¿Tiene entonces sentido hablar de una izquierda, como si ésta compartiera un elemento esencial en todas sus expresiones? De hecho, lo esencial son estos seis elementos, dentro los cuales cabe una pluralidad y heterogeneidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Partiendo del concepto de 'desacuerdo' del filósofo Ranciére, Arditi argumenta que esta pluralidad es lo que define a la nueva izquierda (Arditi, 2008; véase una entrevista en Amézquita, 2010). Justicia, libertad, igualdad, participación democrática son conceptos movedizos, con implicaciones y significados distintos, dependiendo del contexto geohistórico. Más que considerar esto como una contradicción o falta de consistencia, Arditi </font><font face="verdana" size="2">propone que 'la izquierda' surge precisamente a través de este desacuerdo; es decir, los debates y luchas sobre qué debería significar, por ejemplo, la justica social en instancias concretas. El resultado es necesariamente plural, por lo cual se habla de las <i>izquierdas </i>de América Latina (Arditi, 2008; Beasley-Murray et al., 2009).</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="3"><b>El Estado y su poder según Gramsci</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El análisis convencional sugiere que el giro a la izquierda es parte de la crisis del neoliberalismo. Una perspectiva gramsciana problematiza esta hipótesis, ya que una crisis profunda requiere, necesariamente, cambios más allá del Estado formal. Es decir, los gobiernos izquierdistas tendrían que encabezar 'Estados integrales', donde se gobierne no con dominación sino con hegemonía, debido al consentimiento del pueblo y gracias a procesos de legitimación ideológica y compromisos sociales (Gramsci, 1971).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta perspectiva sobre la naturaleza del poder, y de cómo gobernar de una manera eficiente, resuena con la perspectiva de Hegel planteada en la idea de que el &quot;Estado será bien constituido e interiormente poderoso, si los intereses privados de sus ciudadanos coinciden con el fin común del Estado&quot; (Hegel, 1975). Bajo dichas condiciones, el Estado ya tiene poca necesidad de mostrar sus músculos y hacer uso de su aparato coercitivo. Y es aquí donde se encuentra la clave del éxito que ha tenido el neoliberalismo, según Harvey (2005). No es el argumento de este trabajo que el neoliberalismo logró una hegemonía en América Latina sino que es indispensable entender cómo el proyecto neoliberal aspira hacia ésta, y el hecho de que existen fuerzas poderosas que participan de dicho esfuerzo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">¿En qué se distingue la teoría de Gramsci del Estado integral y su concepción del poder como hegemonía? Primero, como afirma Hall (1996), un enfoque gramsciano es apropiado para problematizar teorías y cuestiones actuales, en particular cuando las líneas de conflicto se vuelven borrosas. De este modo, un enfoque gramsciano del Estado no considera a éste como un tipo ideal ahistórico, sino que lo asume en términos concretos (Cox, 1983; 1987). Se trata de un análisis de su base social, sus fuentes de</font> <font face="verdana" size="2">apoyo y resistencia; el Estado es el lugar y resultado de una lucha de poder entre varios grupos sociales y sus opuestas concepciones del mundo y, por lo tanto, el Estado está inmerso en la sociedad, y surge de ella como una cristalización de su propio poder (Cox, 1983; Cox, 1987; Jessop, 2003). Esto es el Estado en su sentido integral, como sociedad política y sociedad civil Qessop, 2003: 145).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La perspectiva de Gramsci es a la vez materialista e idealista, pues considera un Estado concreto como un bloque histórico, definido como estructura y superestructura donde &quot;las fuerzas materiales son el contenido y las ideologías son la forma [del bloque histórico], aunque esta distinción simplemente tiene un valor didáctico, puesto que las fuerzas materiales serían históricamente inconcebibles sin forma y las ideologías serían fantasías individuales sin las fuerzas materiales&quot; (Gramsci, 1971: 377).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, un análisis del Estado integral en su expresión concreta demanda una descripción del carácter de las relaciones de poder en la sociedad. Para Gramsci, dado que la sociedad es plural -compuesta por una diversidad de grupos sociales marcados por diferencias de clase, etnia, raza, género, etc.-, el ejercicio del poder radica en la manera en que un grupo logra presentar su visión del mundo como si fuera 'la' concepción universal, 'el' sentido común, y en consecuencia, son ellos quienes pueden gobernar con el consentimiento de la población. Aquí se encuentra el concepto quizás más importante del pensamiento de Gramsci: hegemonía (Femia, 1981). Aunque la hegemonía se caracteriza por el consentimiento, Gramsci pone de relieve que el poder siempre es una <i>combinación </i>de &quot;dominación&quot; o coerción y consenso debido a un &quot;liderazgo intelectual y moral&quot; (citado en Femia, 1981: 24).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo tanto, en cada situación hegemónica, siempre está incorporada la fuerza bruta como una armadura. En las propias palabras de Gramsci, la hegemonía es el &quot;consentimiento 'espontáneo' de parte de las grandes masas de la población a la dirección general impuesta a la vida social por parte del grupo dominante y fundamental; este consentimiento (...) que el grupo dominante disfruta gracias a la posición y función que ocupa en el mundo de producción&quot; (Gramsci, 1971: 12).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Además, sin hegemonía o consentimiento, el grupo dominante tiene que recurrir a la fuerza bruta: &quot;si la clase reinante ha perdido su consenso,</font> <font face="verdana" size="2">es decir, ya no es 'dirigente' sino sólo 'dominante', ejerciendo solo la fuerza coercitiva, eso implica precisamente que las grandes masas se han despegado de sus ideologías tradicionales, y que ya no creen en lo que solían...&quot; (Gramsci, 1971: 276). Si bien es cierto que la clase dominante opta por la hegemonía, la coacción siempre estará latente. Se ha creado el aparato coercitivo del Estado &quot;en la expectativa de momentos de crisis de mando y dirección, cuando el consentimiento espontáneo haya fracasado&quot; (Gramsci, 1971: 12).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque Gramsci se cuidaba de definir el núcleo de la hegemonía, es decir, que la población dé consentimiento a la dirección general de la vida social (Femia, 1981), se propone que existe algo más profundo que la mera manipulación de los valores, lo cual implicaría un idealismo puro. Por una parte, se trata de las ideas y valores de la población, de lo que creen es justo o injusto respecto a la distribución de bienes, y de cómo el Estado y sus instituciones ejercen el poder. Se trata de que el grupo dominante sea un líder en el buen sentido de la palabra, que tenga el poder porque los otros grupos sociales realmente creen que lo merece. Aquí se puede ver que la capacidad de definir un principio ético fundamental (como la libertad) para la sociedad es muy importante.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, se puede sostener que el consentimiento se trata de un acuerdo fundamental por parte de los sujetos acerca de los &quot;estándares morales de la distribución social de los beneficios, y sobre el valor de las instituciones de autoridad y orden, a través de los cuales se produce, cambia o mantiene aquella distribución&quot; (Femia, 1981: 39).Dicho consentimiento puede ser explícito o no, puede ser interiorizado, pasivo o invisible, cuando por ejemplo reside en la estructura lingüística o cultural.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una situación hegemónica propiamente designada como tal se distingue por poseer líneas de conflicto borrosas. Dicha situación equivale a lo que Gramsci llama 'guerra de posiciones' a diferencia de una 'guerra de movimientos' donde el carácter de dominación es visible. Harvey (2005), en su discusión de la creación del sentido común en el neoliberalismo, subraya el papel que tiene la cultura y la experiencia cotidiana para crear una 'guerra de posiciones' y confirma que el neoliberalismo con su discurso de libertad ha disfrazado fenómenos políticos como si fueran culturales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, se pone de relieve la faceta materialista del concepto de hegemonía, sin el que no sería sino una fantasía individual. En este sentido, hegemonía da resonancia al concepto de 'compromiso de clase', es decir, que hegemonía es un tipo de supremacía ganada a partir de concesiones otorgadas por parte de un grupo social dominante (Cox, 1983; 1987). El consentimiento en este sentido se debe a la creencia por parte de los subordinados de que existen posibilidades de obtener cambios positivos en el futuro (Cox, 1987). Estos dos aspectos se interrelacionan, ya que se trata de la creencia en el mejoramiento material. Gramsci subraya que, aunque un partido político puede ser la expresión de los intereses de un grupo social, para constituir o mantener la hegemonía, éste tiene que equilibrar y negociar sus propios intereses con los de otros grupos sociales; (Gramsci, 1971, veáse el capítulo III de <i>La filosofía de la praxis).</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es el objetivo de este trabajo ofrecer una presentación completa del pensamiento gramsciano. Basta con poner énfasis en un último aspecto del concepto de hegemonía. La imagen de poder que esboza Gramsci es abierta, ya que la hegemonía en su forma pura es imposible e inconcebible (Cox, 1987). El cambio puede producirse a partir de nuevas ideas ('las masas ya no creen en lo que solían') o de un fracaso económico, si el grupo dominante no cumple con sus promesas de bienestar material. Por lo tanto, se concibe a la hegemonía como un <i>proceso </i>más que como un estado final, o el posible resultado de dicho proceso (Long, 1999).</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="3"><b>Conclusión</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Más que afirmar o rechazar la hipótesis de que el giro a la izquierda ha dado la última estocada a la crisis del neoliberalismo, se han ofrecido consideraciones teóricas para abordar dicha problemática de un modo distinto. Primero, se ha discutido el neoliberalismo, su ideología y su forma de Estado. Segundo, se ha presentado el giro a la izquierda y las características de las nuevas izquierdas. Tercero, se ha sugerido un enfoque gramsciano, de acuerdo al que el Estado no representa sino la punta del iceberg, pues su verdadera fuerza se encuentra en la base social que lo soporta. Este enfoque</font> <font face="verdana" size="2">tiene por lo menos dos implicaciones, por un lado, un Estado en las manos de un partido izquierdista no implica, necesariamente, una crisis del neoliberalismo, pues ésta requeriría un cambio tanto de la base como de la punta del iceberg; por otro lado, con Gramsci se ha rechazado el lugar común que considera que el neoliberalismo es opuesto al Estado. Aunque el Estado neoliberal se esconde tras la forma aparente de su programa de <i>laissez-faire </i>y un discurso de libertad, es un Estado fuerte, judicial y antidemocrático.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para concluir, se ofrecen tres razones para considerar con cautela los vaticinios acerca de la muerte del neoliberalismo. En principio, parece iluminadora la idea de Harvey acerca de que la resiliencia del neoliberalismo depende de su capacidad de dominar las narrativas cotidianas. El discurso neoliberal es tentador: si eres libre de hacer lo que te dé la gana al tener dinero, la libertad es cuestión de hacerse rico. La versión izquierdista es más compleja, dado que la libertad implica la libertad de los demás, pues la equidad es un prerrequisito de la libertad individual.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda razón tiene que ver con la continuidad de las políticas neoliberales por parte de los regímenes izquierdistas. Este punto demanda un análisis específico de cada país, es decir, un análisis del neoliberalismo realmente existente y su encuentro con las tradiciones de colectivismo. En este contexto, es importante darse cuenta de que el patrimonio neoliberal restringe los regímenes izquierdistas (Cleary, 2006). A partir del miedo a la inflación, la movilidad del capital y la inmensa dificultad de deshacer procesos de privatización y apertura a la economía mundial, surge una discrepancia entre una retórica radical y la realidad de las políticas. No obstante, los gobiernos izquierdistas han restablecido al Estado como un actor preponderante dentro de la economía al servicio de la redistribución y el fortalecimiento de los servicios públicos (Escobar, 2010; Lomnitz, 2006b).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera razón tiene que ver con la izquierda y su actuación. Producto de la resistencia popular contra el neoliberalismo, el foco de los gobiernos izquierdistas ha sido el rompimiento con las políticas neoliberales. Según Arditi (2008) y Lomnitz (2006b), su éxito más importante en este contexto ha sido la capacidad de redefinir el orden del día. El debate público ahora se encuentra conducido por la izquierda. Para Arditi, este aspecto tiene que ver con el fracaso del neoliberalismo en la esfera simbólica y el éxito de la</font> <font face="verdana" size="2">izquierda para ganar 'la guerra de posición' en el sentido gramsciano, junto con las victorias electorales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, Arditi también subraya que gobernar ha sido una experiencia humillante. En este sentido, se puede decir que el peor enemigo de la izquierda es la izquierda misma (Beasley-Murray et al., 2009). Si no cumple sus promesas, el proyecto izquierdista tendrá problemas de legitimidad. En un contexto de crisis económica global, Cleary (2006) nota que solo Venezuela tiene los recursos económicos que le permitan ampliar su espacio político. Sin embargo, mientras aplaude las políticas contra el neoliberalismo, considerando a Venezuela como un miembro de la izquierda 'modernista', Escobar (2010) critica sus tendencias autoritarias y por restringir el espacio de expresión a voces feministas y movimientos sociales. En términos gramscianos, Chávez tiende hacia la dominación más que hacia la hegemonía.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conclusión, se pone de relieve un elemento clave tanto para los regímenes de izquierda como para los de derecha: el sentimiento general de inseguridad provocado por la violencia y criminalidad cotidianas. La mayoría de los estados en América Latina ya no son capaces de garantizar la seguridad (Beasley-Murray et al., 2009), lo cual ha producido 'ciudadanos de miedo' (Rotker y Goldman, 2002). La percepción de una violencia omnipresente define la relación que establecen la mayoría de los ciudadanos con el Estado (Rotker, 2002: 13). Mientras que entre 1995 y 2007 se consideraba 'el desempleo' como el problema principal de la región, ahora se percibe que 'la delincuencia' es más importante (Latínobarómetro, 2010). La identificación de la delincuencia como el problema más importante tiene consecuencias políticas significativas, ya que el miedo propicia un uso político (Arditi, 2008; Balan, 2002) del que pueden tomar ventaja los partidos de 'laleyy el sistema legal' que apoyan el Estado judicial del neoliberalismo (Cleary, 2006).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lomnitz (2006b) nos ofrece una síntesis de la problemática: la fuerza política que logra definir 'lo real', es decir, que logra presentarse como representante verdadera del pueblo y la sociedad civil, gana el debate político. La marginalización y la desigualdad producida por el neoliberalismo ofrecieron una ventaja a la izquierda. No obstante, un enfoque gramsciano pone de relieve que la batalla por la hegemonía es un proceso siempre indefinido.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La llamada crisis del neoliberalismo no ha terminado aún. Es una historia con final abierto, que sigue mutando a partir de la reconfiguración de los grupos sociales y la naturaleza del poder que ejerce el Estado, sea neoliberal o de izquierda.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="3"><b>Notas</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">1&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Colaboraci&oacute;n elaborada durante la estancia de investigaci&oacute;n doctoral del autor en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (enero a junio del 2011) bajo la coordinaci&oacute;n de Maya Aguiluz-Ibarg&uuml;en. El autor expresa su sincero agradecimiento a Jos&eacute; Jim&eacute;nez, Amaia Az-queta, Daniela Ram&iacute;rez Camacho, Dra. Benedicte Bull y Dra. Maya Aguiluz-Ibarg&uuml;en por su ayuda.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Estudiante de doctorado en el Centro para el Desarrollo y el Medio Ambiente de la Universidad (SUM) de Oslo (Noruega) bajo el programa de investigaci&oacute;n &quot;Cultural Transformations in the Age of Globalization&quot; (KULTRANS).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i></i></b></font><font face="verdana" size="2">3 La relaci&oacute;n de pa&iacute;ses signados de esta manera, evidentemente cambi&oacute; a partir de 2009, por los sucesos en Honduras y las elecciones del 2010 en Chile. Se define el giro a la izquierda en t&eacute;rminos generales como las victorias electorales por partidos <i>caracterizados </i>como izquierdistas, pues como se&ntilde;ala Arditi (2008: 2) el mero uso del t&eacute;rmino en el debate p&uacute;blico significar&iacute;a que el partido o los partidos en cuesti&oacute;n cuentan como parte de ese giro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"></font><font face="verdana" size="2">4       En adelante las citas textuales de las fuentes en ingl&eacute;s son traducciones propias.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="3"><b>Bibliografía</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Amézquita, A. O.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2010&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &quot;Un diálogo con Benjamín Arditi. El desacuerdo y la política</font> <font face="verdana" size="2">latinoamericana&quot; en: Iconos. <i>Revista de Ciencias Sociales. </i>38, pp.</font> <font face="verdana" size="2">131-139. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arditi, B.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2008&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &quot;Arguments about the left turns in Latín America. A post-liberal politics?&quot; en: <i>Latín American Research Review. </i>núm. 43, (3) pp. 59-81.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Balan, J.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2002&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&quot;Introduction&quot; en: <i>Citizens offear: urban violence in Latín America.</i></font> <font face="verdana" size="2">Rotker, S. (ed.), New Brunswick: Rutgers University Press, pp.</font> <font face="verdana" size="2">2-6. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Beasley-Murray, J.; Cameron, M. A.; Hershberg, E.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2009&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &quot;Latín America's teft turns: an introduction&quot; en: <i>Third World Quarterly </i>(30), pp. 2-319.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bourdieu, P.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2000&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; <i>Pascalian meditations. </i>Stanford: Stanford University Press.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">1998a         &quot;The 'myth' of globalization and the welfare state&quot; en: <i>Acts of resistance: againstthe tyranny ofthe market. </i>Nueva York, Ginebra: The New Press: pp. 29-45.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">1998b &quot;Neo-liberalism, the utopia (becoming a reality) of unlimited exploitation&quot; en: <i>Acts of resistance: against the tyranny ofthe market. </i>Nueva York, Ginebra: The New Press, pp. 94-105.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">1998c &quot;The left hand and the right hand of the state&quot; en: <i>Acts of resistance: against the tyranny ofthe market. </i>Nueva York, Ginebra: The New Press, pp. 1-10.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bourdieu, R; Wacquant, L.</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <font face="verdana" size="2">2001&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&quot;New liberal speak. Notes on trie new planetary vulgate&quot; en:</font> <font face="verdana" size="2"><i>RadicalPhilosophy</i>, 105, pp. 2-5. Cameron, M. A.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2009&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &quot;Latín America's left turns: beyond good and bad&quot; en: <i>Third World Quarterly, </i>30, (2), pp. 331-348.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Casteñada, J. G.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2006&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &quot;Latín America's left turn&quot; en: <i>ForeignAffairs, </i>85, (3), pp. 28-44.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cleary, M. R.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2006&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &quot;A'left turn'in Latín America? ExplainingtheLeft'sresurgence&quot; en: <i>Journal ofDemocracy, </i>17, (4), pp. 35-49.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cox, R. W.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">1983&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&quot;Gramsci, hegemony, and internatíonal relations: an essay in</font><font face="verdana" size="2">method&quot;. Cambridge: Cambridge University Press, pp. 124-</font><font face="verdana" size="2">144.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cox, R. W.     <br>   1987&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; <i>Production, power, and world order social forces in the making of</i></font> <font face="verdana" size="2"><i>history. </i>Nueva York: Columbia University Press. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuervo-Cazurra, A.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2007&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &quot;Liberalización, economía y multílatínas&quot; en: <i>Revista Globali-zación, Competitividad y gobernabilidad, </i>1, (1), pp. 66-86.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Demmers, J.; Fernández Jilberto, A. E.; Hogenboom, B.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2004&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &quot;Good governance and democracy in a world of neoliberal</font> <font face="verdana" size="2">regimes&quot; en: <i>Neoliberalism. Conflict and depolitization in Latin America, Eastern Europe, Asia and África. </i>Demmers, J. Fernández Jilberto, A. E.; Hogenboom, B. (eds.). Londres, Nueva York: Routledge, pp. 1-37.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Doornbos, M.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2003&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&quot;Good governance: the metamorphosis of a policy metaphor&quot;</font> <font face="verdana" size="2">en: <i>Journal of'International Affairs, </i>57, (1), pp. 3-17.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Escobar, A.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2010&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &quot;Latín America at a crossroads&quot; en: <i>CulturalStudies, </i>24, (1), pp. 1-65.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Femia, J. <i>V.</i></font>    <br>   <font face="verdana" size="2">1981&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<i>Gramsci'spolitical thought. Hegemony, consáowness, and the revo</i></font><font face="verdana" size="2"><i>lutionary process. </i>Oxford Oxfordshire: Clarendon Press. Fernández Jilberto, A. E.; </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hogenboom, B.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2007&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &quot;The new expansión of conglomerates and economic groups. An introduction to neoliberalisation and local power shifts&quot; en: <i>Big business and economic development. Conglomerates and economic groups in developing countries and transition economies under globalisation. </i>Fernández Jilberto, A. E.; Hogenboom, B. (eds.), Londres y Nueva York: Routledge, pp. 1-28.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gramsci, A.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">1971&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<i>Selections from the prison notebooks of Antonio Gramsci. </i>Nueva</font> <font face="verdana" size="2">York: International Publishers, Ira. ed. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Haber, S. H.; Klein, H. S.; Maurer, N.; Middlebrook, K. J.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2008&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<i>México since 1980. </i>Cambridge; Cambridge University Press. Hall, S.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">1996&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&quot;Gramsci's relevance for the study of race and ethnicity&quot; en: <i>Stuart</i></font> <font face="verdana" size="2"><i>Hall: critical dialogues in cultural studies. </i>Chen, K.-H.; Morley, D. (eds.). Londres y Nueva York: Routledge, pp. 411-441.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Harvey, D.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2005&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<i>A briefhistory of neoliberalism. </i>Oxford: Oxford University Press. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hegel, F. G. W.</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     <font face="verdana" size="2">1975&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; <i>Philosophy ofhistory. </i>Cambridge: Cambridge University Press.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoebink, P.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2006&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &quot;European donors and 'good governance': condition or goal&quot; en: <i>The European Journal of Development Research, </i>18, (1), pp. 131-161.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hope, K. R.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2009&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &quot;Capacity development for good governance in developing societies: lessons from the field&quot; en: <i>Development in Practice, </i>19, (1), pp. 79-86.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Huber, E.; Solt, F.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2004&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &quot;Successes and failures of neoliberalism&quot; en: <i>Latin American</i></font> <font face="verdana" size="2"><i>Research Review, </i>39, (3), pp. 150-164.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jessop, B.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2003&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&quot;Putting hegemony in its place&quot; en: <i>Journal of critical realism,</i></font> <font face="verdana" size="2">2,(1), pp. 138-148.     <br> 2002&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&quot;Liberalism, neo-liberalism and urban governance: a state</font> <font face="verdana" size="2">theoretical perspective&quot; en: <i>Antipode, </i>34, (3), pp. 452-472. Latinobarómetro</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font face="verdana" size="2">2010&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; <i>Informe 2010. </i>Corporación Latinobarómetro, Santiago.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lomnitz, C.     <br> 2006a         &quot;Foundations of the Latín American Left&quot; en: <i>Public Culture,</i></font> <font face="verdana" size="2">19, (1),pp. 23-27.     <br> 2006b         &quot;Latín America's rebellion. Will the newleft set a new agenda?&quot;</font> <font face="verdana" size="2">en: <i>Boston Review, </i>septiembre/Octubre, en: <A href=http://bostonreview.net/BR31.5/lomnitz.php target="_blank">http://bostonreview.</A></font><a href="http://bostonreview.net/BR31.5/lomnitz.php"><font face="verdana" size="2">net/BR31.5/lomnitz.php</font></a><font face="verdana" size="2"> (consultado el 20/05/2006). </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Long, R.     <br> 1999&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &quot;Challenges to state hegemony, competíng natíonalisms and the</font> <font face="verdana" size="2">staging of the conflictin Chiapas&quot; <i>en: Journal of Latín American</i></font> <font face="verdana" size="2"><i>CulturalStudies, </i>8, (1), pp. 101-113. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mirowski, P.     <br> 2009&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &quot;Postface&quot; en: <i>The Road from Mont Pélerin: the making of the</i></font> <font face="verdana" size="2"><i>neoliberal thought collective. </i>Mirowski, P; Plehwe, D. (eds.).</font> <font face="verdana" size="2">Cambridge MA: Harvard University Press, pp. 417-45. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Peck, J.; Theodore, N.; Brenner, N.     <br> 2009&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &quot;Neoliberal urbanism: models, moments, mutatíons&quot; en: <i>SAIS</i></font> <font face="verdana" size="2"><i>Review of International Affairs, </i>29, (1), pp. 49-66. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Polanyi, K.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2001&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; <i>The great transformation. The political and economic origins ofour time. </i>2nd Beacon Paperback (ed.). Boston, MA: Beacon Press.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rotker, S.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2002&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &quot;Citíes written by violence&quot; en: <i>Citizens offear: urban vióleme in Latin America. </i>Rotker, S. (ed.). New Brunswick: Rutgers University Press, pp. 7-22.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rotker, S.; Goldman, K.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2002&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<i>Citizens offear. Urban violence in Latin America. </i>New Brunswick:</font> <font face="verdana" size="2">Rutgers University Press.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sandoval, L.; Weisbrot, M.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2007&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<i>The Venezuelan economy in the Chávezyears. </i>Center for Economic</font> <font face="verdana" size="2">and Policy Research, Washington D.C.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Taylor, I.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2004&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &quot;Hegemony, neo-liberal 'good governance' and the Internatio</font><font face="verdana" size="2">nal Monetary Fund: a Gramscian perspective&quot; en: <i>Global insti-tutions and development: framing the world? </i>Boas, M.; McNeill, D. (eds.). Londres: Routledge, pp. 124-136.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wacquant, L.</font>    <br>   <font face="verdana" size="2">2010&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &quot;Craftíng the neoliberal state: workfare, prisonfare, and social</font> <font face="verdana" size="2">insecurity&quot; en: <i>SociologicalForum, </i>25, (2), pp. 197-220.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      ]]></body><back>
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