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    Fuentes, Revista de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional

    Print version ISSN 1997-4485

    Rev. Fuent. Cong. vol.12 no.57 La Paz Aug. 2018

     

    HISTORIAS DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS

     

    La sociedad fundadora de la primera biblioteca pública,
    custodia de la memoria histórica de la nación cubana

     

    "...la más alta y meritoria de las Sociedades cubanas."
    José Martí. Periódico Patria 11 de junio de 1892.

     

     

    Ada de Jesús de la Cantera Pérez*
    * Master en Estudios Sociales de la Ciencia, Tecnología e Innovación.
    Diplomada en Archivística.
    Profesora principal en la Comisión Nacional de la Licenciatura en Lengua Rusa como segunda lengua extranjera.
    ajcantera58@gmail.com
    Recepción: 22 de junio de 2018 Aprobación: 31 de julio de 2018 Publicación: Agosto de 2018

     

     


     

     

    Introducción

    Las expresiones posibles del patrimonio histórico de una nación pueden ser muy diversas. En ocasiones la memoria histórica se va entretejiendo con el quehacer de las organizaciones que los seres humanos crean.

    Organizarse es una práctica del camino civilizatorio antropológicamente necesario para las comunidades humanas. Las sociedades e instituciones son fundadas para organizar, respaldar y llevar a vías de hecho los propósitos de los grupos sociales. Cada grupo precisa auto-reconocerse, distinguirse y proyectarse a través de alguna plataforma programática o identificarse con una causa social según sus ideas y aspiraciones. La presencia del coeficiente humanístico del patrimonio garantiza la perdurabilidad y a la vez la mutabilidad de los valores que cada organización defiende en diferentes momentos histórico sociales y son parte del sistema cultural del patrimonio al que se adscriben.

    En el caso que nos ocupa, hay una sociedad que llegada desde España fue acogida con entusiasmo por las clases sociales ilustradas y se replicó rápidamente en diferentes países de Nuestra América. Nos referimos a las Sociedades Económicas Amigos del País, en adelante SEAP.

    Este tipo de sociedad es paradigmática de las organizaciones del siglo XVIII y el despotismo ilustrado en España. La primera sociedad de este tipo fue la Vascongada en 1765. Sólo diez años después surgió la Matritense, reproduciéndose estas organizaciones por todo el país.

    En nuestras tierras generalmente esta sociedad nucleaba segmentos elitistas de la nobleza, el clero y clases acaudaladas enriquecidas en suelos "del Río Bravo a la Patagonia", pero que deseaban el progreso de lo que ya reconocían como su nación, a través del avance de la ciencia y la tecnología, que de manera incipiente unas y avasalladora otras, llegaba a los países de la América.

    En realidad en la SEAP de Cuba y en otras surgidas en ciudades de importancia del país se nucleaba la población criolla, la sacarocracia cubana, pero hijos al fin de lo que ya llamaban patria.

    En Cuba, la primera sociedad de este tipo fue constituida en la ciudad de Santiago de Cuba en 1787 y el 9 de enero de 1793 se fundaba la SEAP de la Habana, que se erigió en la principal y de mayor relevancia hasta nuestros días.

     

    Desarrollo

    La SEAP de La Habana

    Según la historia que atesora la misma organización y consta en las actas de las "Memorias de la SEAP" se relata cómo surge y se materializa la idea de crear una sociedad que ayudara a desarrollar social y económicamente al país y ofreciera posibilidades de impulsar su vida.

    Veintisiete habaneros de los más distinguidos y pudientes, entre ellos don Francisco Joseph Bassabe, el Conde de Casa Montalvo, don Juan Manuel O'Farrill y don Luis Peñalver y Cárdenas, propusieron al Gobernador Capitán General don Luis de las Casas, alentados decididamente por él mismo, la formación de una Sociedad Económica de Amigos del País, redactaron los Estatutos correspondientes y los elevaron al Rey para que los aprobasen, con las modificaciones que estimare justas y pidiéndole que otorgara su más decidida protección al nuevo Cuerpo..." (http:// www.seapcuba.cult.cu/. 2018)

    En sus inicios, la institución fue llamada Sociedad Patriótica de la Havana y sólo después, en 1898 pasó a llamarse como hasta hoy: Sociedad Económica de Amigos del País (SEAP). Su primera junta se celebró el 9 de enero de 1793, en la que Luís María Nicolás Peñalver y Cárdenas fue proclamado primer Director de la Entidad (1793-1805).

    Eminentes personalidades de la cultura, enseñanza, la política y la ciencia cubanas dirigieron esta institución. Nombres tales como José de la Luz y Caballero, Tomás Romay, Francisco de Arango y Parreño, Antonio Bachiller y Morales, el presbítero Félix Varela, Juan Gualberto Gómez, Don Fernando Ortiz, Felipe Poey y muchas otras figuras cimeras de la intelectualidad cubana prestigiaron la SEAP habanera. A todos estos hombres los reunía el loable propósito de promover la cultura y dar paso a los adelantos de la ciencia y la tecnología que pudieran desarrollar económicamente el país.

    Indiscutiblemente, esta sociedad atraía y deseaba fomentar el más importante patrimonio intelectual de la época para efectuar un importante impacto en el capital intangible de la economía cubana. Por lo que desde muy temprano su lema ha sido "Pro Patria" y así se mantiene en su sello o emblema.

    Investigaciones hechas a partir del fondo documental Memorias de la Sociedad de Amigos del País atestiguan:

    .. las Memorias de la Sociedad de Amigos del País dan fe de las meditaciones y búsquedas en torno a los problemas económicos, sociales y científicos. A ellas es imprescindible acudir para conocer la cabal dimensión de los aportes y propuestas de algunos intelectuales criollos... (Instituto de Literatura y Lingüística, 2005: 343)

    Tales empeños también se constatan en la investigación de la actual conservadora de la biblioteca de esta institución: Lidia Graña Marín.

    La Sociedad Económica de Amigos del País se creó por Real Cédula del 15 de noviembre de 1792, sus objetivos pueden considerarse de índole económica, cultural y social, contó con las sesiones de educación, economía, estudios sociales, literatura, historia, Bellas Artes, Ciencias, Agricultura e industria popular y comercio1, nombró comisiones que salieron al extranjero para estudiar los procesos de desarrollo de otras naciones más adelantadas, financió los proyectos para empedrar las calles y construir caminos; inauguró la primera biblioteca pública del país en el año 1793. Ya fundada la sociedad; fundó además el jardín botánico, la Academia de Pintura, Dibujo y Escultura "San Alejandro", propició la creación de la Academia de Música "Santa Cecilia". Por otra parte, introdujo en Cuba el Ferrocarril y fundó los primeros hospitales públicos (Graña, 2008: 1)

    La SEAP de la Habana está indisolublemente ligada a la creación y sostenimiento de importantes instituciones del país, como también lo constatan de la manera siguiente estas archivistas:

    ... las primeras escuelas públicas del país, la Casa de Beneficencia y de Educandas, la Academia de Arte y Pintura "San Alejandro", la Escuela de Artes y Oficios; al fomento de la Primera Biblioteca Pública, asimismo al surgimiento de uno de los primeros periódicos de Cuba, el Papel Periódico de la Havana, del primer ferrocarril de Cuba, del primer Jardín Botánico y del primer Observatorio Meteorológico así como el primer comentario escrito acerca de la variante cubana de la lengua española y el primer Diccionario del español de una variante americana, entre otras obras relevantes. (Vásquez y Vidal, 2007:43)

     

    Sobre algunos benefactores de la SEAP

    No menos distinguidos fueron sus benefactores, entre los que podemos mencionar a los cubanos Álvaro Reynoso, Doctor en Ciencias de la Sorbona de París, que dedicó sus esfuerzos a las investigaciones sobre el perfeccionamiento de la producción del azúcar de caña y el manejo del tabaco en Cuba, Francisco de Frías y Jacott más conocido en Cuba como el Conde de Pozos Dulces, que hizo importantes aportes en metálico, así también como lo hizo Claudio Martínez Pinillos, conocido por el Conde Villanueva. Susana Benítez viuda de Parejo, fundó el Colegio Pío "Santo Ángel" con carácter de internado, para educar y sostener a niños de primaria, hijos de viudas pobres. Asimismo, Rosalía Abreu Arencibia, gran filántropa de la provincia cubana de Villa Clara y Rosalía de Castro aportaron importantes sumas de dinero para proyectos de la SEAP.

    Entre los benefactores no cubanos encontramos a Salvador José Zapata, gallego, catedrático de la Universidad en Farmacología, que a su deceso pone a disposición de la SEAP gran parte de su fortuna para la educación de infantes blancos y negros de la zona en que vivía en la Habana, razón por lo cual se le declara "Socio Perpetuo" y el gobierno de la ciudad pone su nombre a una calle de la capital en agradecimiento a su hermoso gesto. Basilio Martínez y González, rico hacendado de la Comarca de Guamacaro que fundó escuelas primarias en la capital y en la provincia de Matanzas, Francisco del Hoyo y Junco, asturiano de origen y fundador de dos prestigiosos colegios San Manuel y San Francisco en La Habana y San Pedro y Santa María en Cardoso. Otros, por su actitud y legado son declarados "Socios de Mérito" por crear premios con respaldo en metálico a partir de su propio peculio, por aportar financiamiento para obras de beneficio público como el ferrocarril, los acueductos, las investigaciones científicas que se presentaban y defendían ante la SEAP. Algunos fueron designados "Socios de Honor"2 o "Miembro de Mérito". Es el caso del naturalista (entomólogo) cubano Felipe Poey que realizó una encomiable labor como divulgador científico en Cuba y en Francia; en 1838 se le otorgó la condición de "Miembro de Mérito". Se desempeñó como vicedirector de la SEAP e incluso como bibliotecario de la biblioteca pública de esta Sociedad.

    Asociado a la fundación de la Biblioteca pública de la SEAP debemos mencionar a Antonio Bachiller y Morales3 que hizo grandes esfuerzos por la apertura de la biblioteca. Así también al pintor cubano Miguel Melero Rodríguez, excelso artista de la plástica del siglo XIX, director de la primera Escuela de Pintura de Cuba San Alejandro que legó a la SEAP, sin retribución monetaria alguna, un gran número de retratos, al óleo y de gran formato, de los presidentes y benefactores de esta institución. Estos cuadros formaban parte del patrimonio de la Sociedad en cuestión. En 1965 la SEAP albergó en su mismo edificio al Instituto de Literatura y Lingüística y compartió instancias y cuotas de poder con esta institución. Hoy "causas y azares", como dijo el poeta, hacen que solo reprografías de estos cuadros adornen la gran sala de actos de la SEAP.

    En realidad, sólo sumergiéndonos en los bicentenarios archivos de la SEAP de La Habana es posible al menos tener una idea de cuán activa, útil y provechosa fue la febril labor de esta Sociedad en pos del desarrollo de la isla. Revisar sus actas y memorias fue un privilegio que la vida profesional concediera a una callada, pero distinguida y prestigiosa mujer que trabajó en la Biblioteca y Archivo del Instituto de Literatura y Lingüística de La Habana hasta su deceso, dedicando su vida a la bibliotecología y en especial a la archivística: Yolanda Bárbara Vidal Felipe, "la benemérita"4, como solían decirle cariñosamente. Me honra haber sido su compañera de trabajo durante años en la Sección de archivos de la Biblioteca y Archivos de esta institución, así como perteneciendo ambas a la SEAP en la sección de Educación y Cultura5, hoy Sección de Educación.

     

    La biblioteca pública fundada por la SEAP

    Esta institución abrió sus puertas para sus socios el 11 de julio de 1793, pero se hace biblioteca pública sólo un año después, a petición del Capitán General Don Luis de las Casas en una de las juntas de la organización.

    A partir de los fondos del Papel Periódico de la Havana y rebajando sus costos de edición, se ofreció, sufragar y mantener una biblioteca para los socios de la SEAP, lo cual se constata en las Memorias de la SEAP de la Sección de Archivos, según Vázquez y Vidal (Memorias de la SEAP, 1793:33). Se dispuso que su bibliotecario fuese José Arango, a cargo por unos meses.

    Varios lugares acogieron a la naciente biblioteca, incluso casas de socios, una iglesia, conventos; sin embargo a pesar de esta dificultad, desde un inicio todos sus socios y benefactores cooperaron con la compra y donación de libros y publicaciones periódicas incluso del extranjero: Francia, Estados Unidos, Italia, Alemania, España, y otros lugares del mundo

    Sensibilizado con el nacimiento de la biblioteca, el Gobernador y Capitán General de la Isla y Marqués de Someruelos, Don Luís de las Casas estableció que toda casa impresora debía enviar un ejemplar de todo lo que se imprimiese. En sus inicios, esta biblioteca contó con 77 volúmenes y al año de fundada contaba con 1.402 volúmenes. Varios reglamentos fueron redactados con el paso de los años, perfeccionando el sistema de préstamos, de clasificación, de catalogación y de funcionamiento general de la biblioteca, la que prestaba servicios a una cantidad cada vez mayor de usuarios.

    Eran notables las exposiciones de esta biblioteca. Exhibía al público los documentos, planos y expedientes de patentes que se presentaban y valoraban en la Junta de gobierno de la SEAP y que eran aprobados. Asimismo era impresionante la colección de "... medallas, antigüedades y otras curiosidades de artes y oficios, de las que también recomendaron hacer un inventario o catálogo numérico independiente" (Vásquez y Vidal, 2007: 49).

    Ya en las postrimerías del siglo XIX, se hizo evidente que el fondo general de aquella biblioteca y el valor de lo que atesoraba requería de una edificación mayor y propia. En los años 40 del siglo XX se elevó una moción al Senado de la República para construir un edificio que albergara a la SEAP y su biblioteca, a través de los senadores Jorge Mañach y Emeterio Santovenia (hombres de gran prestigio en la Isla en el mundo de las humanidades por su labor social y como miembros de la Academia de Historia de Cuba). A ambos, por defender la idea ante el Senado y lograr la aprobación, se les concedió la condición de "Socios de Mérito".

    A través de la ganancia de dos sorteos de la Lotería Nacional de la seudorepública cubana se consiguieron los fondos necesarios para la ejecución de la obra arquitectónica confiada a los destacados arquitectos Evelio Govantes y Félix Cabarrocas que fuera ejecutada en estilo monumental moderno6.

    El 9 de enero de 1947, en una céntrica arteria de la capital, se inauguró el nuevo edificio sede de la SEAP y su biblioteca pública. En 1948 la dirección de la biblioteca fue asumida por vez primera por una mujer: Berta Becerra León. Desde entonces varias han sido las féminas que han ocupado esta responsabilidad y en la actualidad la Biblioteca de la SEAP depende administrativamente del Instituto de Literatura y Lingüística, dirigido hace mucho tiempo también por una mujer.

    La biblioteca, ya en su propio edificio, siguió incrementando sus fondos y contó con los avances tecnológicos del momento. Tuvo una sala infantil y juvenil que realizaba muchas actividades. Inició una activa vinculación con muchas bibliotecas del mundo, con la American Library Association, hizo que los bibliotecarios de la isla se agruparan en la Asociación Cubana de Bibliotecarios (30 de agosto de 1948) e impulsó la creación del Boletín de la Asociación Cubana de Bibliotecarios que tuvo una existencia de 10 años. Sus páginas recogían estudios, noticias de la propia biblioteca y de otras partes del mundo. Dos años después, constituyó la Escuela Cubana de Bibliotecarios. Todo ello recogido en las páginas de dicho Boletín y en las Memorias de la SEAP.

    No tardó esta institución bibliotecaria en idear concursos para estimular la lectura y el interés investigativo entre los bibliotecarios. Asimismo, celebró su Primer Congreso Nacional de Bibliotecarios y luego creó la Escuela de Bibliotecarios de nivel superior adjunta a la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. "Otra feliz iniciativa fue la de instituir el Día del Bibliotecario Cubano... En la actualidad cada 7 de junio7 se sigue conmemorando como día de reconocimiento y júbilo para todos los bibliotecarios cubanos" (Vásquez y Vidal, 2007: 53).

     

    Algunas joyas de la memoria histórica de la nación que atesora la Biblioteca de la SEAP

    Según se registra en las Memorias de la primera edición del evento Biblioarchi, celebrado en la biblioteca en 2005, la Biblioteca y Sección de Archivos8 cuenta con más de siete incunables del siglo XV (incluso anteriores a la llegada de Colón a nuestras tierras). Entre raros y valiosos cuenta con cerca de 2000 ejemplares, colecciones de publicaciones periódicas cubanas desde el siglo XVIII hasta la actualidad. Estas colecciones recogen la historia del país en todos sus ámbitos día a día. En ellas se puede dar seguimiento, incluso, a la Primera y la Segunda Guerra de Independencia de Cuba desde la mirada de los colonialistas españoles (gallegos, catalanes, vascos dueños de periódicos y revistas que se editaban en Cuba) que publicaban victorias y reveses de ambas partes contendientes. Asimismo se puede ver la mirada periodística de las dos guerras mundiales.

    También es sumamente interesante la colección de revistas extranjeras del siglo XIX. En muchas ocasiones han sido consultadas por artistas, diseñadores de vestuario, especialistas de la televisión cubana, que precisan informarse y estudiar los diseños de las secciones de modas y artículos de costumbres en dichas publicaciones.

    Otro invaluable tesoro por su carácter único es el archivo literario integrado por documentos de relevantes "personalidades de la cultura nacional y extranjera tales como el archivo personal de Nicolás Guillén, Fernando Ortiz, José Ma. Chacón y Calvo, familia Henríquez Ureña, Emilio Ballagas, Miguel Navarro Luna, José Antonio Fernández de Castro, Jorge Mañach, José A. Portuondo, Ángel Acosta León, Mirta Aguirre, Ángel Augier y otros intelectuales de gran fama y prestigio." (Díaz Faure, M.E., 2007:16)

    Debido a la reputación ganada con el tiempo por la profesionalidad en el servicio de esta biblioteca, unido a la primicia como biblioteca pública de la nación cubana, la institución recibe constantes e innumerables donaciones por lo que cuenta con los fondos que le cedió el Centro Gallego de La Habana. El Fondo Gallego de la sección de Archivos se considera una verdadera joya que es consultada por muchos estudiosos del tema gallego, en tanto constituyó una comunidad humana mayoritaria en la inmigración ibérica en Cuba, formando una parte importante de la mezcla de culturas e imaginarios que conformó la cubanía. Asimismo legaron una valiosa literatura gallega personalidades como Rosalía de Castro, José Neyra Vila, y su papelería obra en este fondo.

    Este centro cuenta además con material suficiente para constituir una fototeca, pues posee gráfica en los más diversos y antiguos soportes. La Biblioteca se ha planteado el rescate de este valiosísimo material.

    Obviamente, en el caso del inestimable archivo histórico de la Sociedad Económica de Amigos del País se guardan actas, memorias y otros documentos desde los tiempos de su fundación hasta el siglo XX. En estos invaluables documentos se recoge todo lo concerniente a los esfuerzos de la sociedad de los siglos XVIII, XIX y XX por desarrollar su país, y se pueden analizar los aspectos sociales con sus subjetividades contextuales y así el correlato histórico de la introducción de la ciencia y la tecnología en Cuba. Estas llamadas joyas dela Biblioteca de la SEAP son apenas algunos ejemplos del tesoro que guarda esta institución.

    La Biblioteca de la SEAP realiza labores de canje internacional desde el siglo XIX y hoy lo efectiviza con más 151 instituciones de 29 países. Por ello, recibe grandes donaciones de países solidarios y por las compras sistemáticas que se hicieron en las Ferias del Libro de la Habana hasta el primer quinquenio de este siglo, el arsenal actual de los fondos bibliográficos de la Biblioteca que hoy se nombra "Fernando Ortiz", cuenta con algo más de dos millones de ejemplares en su pequeño espacio, comparado con las modernas instalaciones con que cuentan las bibliotecas contemporáneas.

    Desde 1831, la SEAP publica la Revista Bimestre Cubana que edita seis fascículos al año con ensayos y análisis de los más variados temas del acontecer político-social, científico y económico del país y el mundo. Esta publicación aún se envía a sus socios y suscriptores.

    Entre los reconocimientos que confiere la SEAP se encuentran el premio Francisco Arango y Parreño, que se confiere a los profesionales que intervienen de forma notable en la economía cubana; el premio Félix Varela, para quienes sobresalen en las ciencias sociales y el pensamiento político filosófico cubano; y el premio Félix Poey, que se otorga a quienes contribuyen con sus aportes al estudio de la protección de los recursos naturales y el medio ambiente.

    En nuestros días, la SEAP ha desarrollado un útil, amplio y cuidadoso trabajo en lo concerniente al medio ambiente desde la Sección del mismo nombre, haciendo énfasis en el uso y manejo sostenible del agua y los suelos, el cambio climático y la desertificación.

    Así como el sello Antonio Bachiller y Morales9 que se otorga a personalidades e instituciones como reconocimiento por los méritos alcanzados en la contribución a la actividad bibliotecaria e informativa.

    Hoy la SEAP realiza sus propósitos de divulgación y apoyo al desarrollo económico social de Cuba impartiendo cursos, simposios, postgrados, conmemoraciones, otorgando deferentes premios al mérito, elaborando y patrocinando proyectos de colaboración y eventos. En el 225 aniversario de la SEAP, celebrado en el Salón de Actos de la SEAP se eligió a una nueva presidencia para esta organización. En la votación directa y secreta fue electa la pedagoga Zoila Benítez de Mendoza con lo que se rejuvenece y revitaliza esta organización.

     

    Conclusiones

    La Sociedad Económica Amigos del País (SEAP) desde sus inicios jugó un decisivo papel en la introducción de los adelantos científicos y la tecnología que pudiera desarrollar el país. El sentimiento patriótico ya había cuajado en las venas de los nacidos en esta tierra, y bajo la influencia de los aires de la Ilustración, las clases sociales empoderadas en Cuba y los habaneros ilustres sintieron la necesidad de hacer por sacar a su país del atraso industrial, comercial y cultural en que su posición de colonia sumía al país. Este afán hizo que recogieran sus denodados esfuerzos en el fondo documental "Memorias de la SEAP" que hoy se conservan como reveladores fondos históricos. Leyendo sus folios se puede "oler" como se iba conformando el ideario socio-político e independentista en las clases ilustradas.

    Bajo la premisa de cultivar las mentes habaneras se fundó esta valiosa biblioteca que hoy cuenta con un arsenal bibliográfico y archivístico que sólo la Biblioteca Nacional José Martí sobrepasa, debido a la lógica política de privilegiarla por su condición. No es ocioso señalar que algunos fondos están compartidos entre ambas institución.

    Estos fondos bibliográficos y sus copiosos fondos archivísticos: unos históricos y otros personales y de investigación de ilustres personalidades que habitaron nuestra querida isla de Cuba, innegablemente contribuyen a atesorar la memoria histórica de nuestra nación. En ellas está el acervo cognitivo cubano en general y en particular el patrimonio histórico, literario, artístico, político, religioso y científico que constituye uno de los más apreciados y apasionantes tejidos como testimonio de las huellas de nuestro pasado.

    Esta biblioteca, que cumple 225 años como pública, es un vivo caudal de valores al que todas las generaciones deben siempre volver la mirada para no olvidar quiénes y cómo fuimos y no perder de vista lo que le debemos a la historia.

     

    Notas

    1. Hoy la SEAP habanera tiene cinco secciones: Economía y Ciencias Técnicas Educación, Cultura, Ciencias Sociales y Medio Ambiente; una Comisión Permanente de la Educación para la Paz (EDUPAZ) y Capítulos Territoriales en algunas de las 15 provincias del país.

    2. Actualmente los miembros de la SEAP se clasifican en: Socios de número, de Honor, de Mérito, Consultantes, Corresponsales, Institucionales y Colaboradores.

    3. Este insigne cubano, nominado dos veces como "Socio de mérito", fue profesor universitario, periodista, jurisconsulto, historiador y padre de la bibliografía cubana. Se dedicó durante largos años a estudios referidos a la América precolombina, y fue uno de los más notables contribuyentes al estudio de la bibliografía, en Cuba y en Latinoamérica. En la SEAP fue secretario de la Sección de Educación en 1838. "Su obra Apuntes para historia de las Letras y de la Instrucción pública en la Isla de Cuba, publicada entre 1859 y 1861 resulta una de las contribuciones más importantes al estudio de la bibliografía hispanoamericana" (Zito, 2017: 116-117). Fue miembro de prestigiosas instituciones científicas como la Sociedad Arqueológica de Madrid, la Sociedad de Historia de Nueva York, la Sociedad Económica de Puerto Rico y la Sociedad Arqueológica Matritense. Ejerció la docencia como catedrático de Religión y Derecho Natural en el Seminario de San Carlos, desde 1836. Fue catedrático de Economía Política del Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, a partir de 1863, donde llegó a ser director en 1868. Fue también Decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad de La Habana.

    4. Es ineludible acotar que sin sus investigaciones y legado a mi persona no hubiera sido posible el presente trabajo.

    5. Hoy esta sección se dividió en dos secciones independientes.

    6. Estos insignes arquitectos también construyeron de 1955 a 1957 la Biblioteca Nacional de Cuba, utilizando también el estilo monumental moderno que se caracteriza por sobriedad en la elegancia y la utilización de piedra de Jaimanitas, mármoles y una singular semiótica en la conceptualización arquitectónica.

    7. Se escogió esta fecha por ser el día del nacimiento del padre de la bibliografía cubana: Antonio Bachiller y Morales.

    8. Una descripción más pormenorizada de estas joyas se puede encontrar en el sitio oficial de la SEAP: http://www.seapcuba.cult.cu/?page_id=50

    9. La Sociedad Cubana de Ciencias de la Información (SOCICT), que agrupa a los especialistas vinculados a las actividades de la información científico-técnica y la Asociación Cubana de Bibliotecarios (ASCUBI) han instaurado este sello conmemorativo.

     

    Bibliografía

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