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Fuentes, Revista de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional
Print version ISSN 1997-4485
Rev. Fuent. Cong. vol.7 no.27 La Paz Aug. 2013
REFLEXIONES BIBLIOAMERICANAS
Reflexiones bibolioamericanas del Maestro Róhert Endean*
belleza bibliotecaria latinoamericana y caribeña
Se atribuye al historiador mexicano Antonio Pompa y Pompa la expresión referente a que en el período colonial español, mientras al norte del Río Bravo los anglosajones se establecían y hacían sus rapacidades para alcanzar el dominio territorial que ahora tienen, al sur de este afluente florecía y maduraba la cultura en poblaciones, colegios, universidades y bibliotecas.
Con esta impronta cultural que nos llega del pasado, las bibliotecas han sido siempre instituciones que se caracterizan por su naturaleza práctica, que conduce a quienes las gestionan en las acciones que realizan, en los proyectos que emprenden y en las decisiones que asumen. A este rasgo se agrega el compromiso con la vida, que se expresa mediante las disposiciones o encuadres que se aplican en todo momento para hacer placenteros los servicios.
Así, podemos encontrar en estos recintos, junto con diseños espaciales atractivos, obras de arte que están en exhibición, quizá escuchar lecturas de piezas literarias, posiblemente asistir a cursos y talleres de arte, o tal vez participar en un club de ópera o de ballet. En los veranos, se realizan en las bibliotecas públicas y las salas infantiles ensayos de arte para sembrar vocaciones; también hay eme de arte, obras teatrales, conciertos, conferencias sobre temas culturales y artísticos, subastas de arte y otras muchas muestras de belleza que podemos tocar y sentir en estas instituciones.
El espacio arquitectónico bibliotecario es una manifestación cultural con dedicatoria, esto es, se le concibe para su utilización en la realización de actividades determinadas. Al estar inmersa en la cultura de un lugar y una época, esta arquitectura responde a valores y conceptos que son propios de esta cultura -aunque sean de procedencia ajena-, además de que pretende ser evidencia de un logro, de modo similar a un monumento.
En tanto que son espacios dedicados a actividades de resguardo y organización, consulta, lectura, investigación, transmisión, diálogo intergeneracional e intercultural, las bibliotecas requieren ser diseñadas para servir, en un sistema de equilibrios, a fines aparentemente opuestos: Por un lado, está el acopio, el arreglo y la disponibilidad, al tiempo que también deben servir para la accesibilidad y el uso. En este sentido, la oposición es la misma que se manifiesta en la gestión cuando se mantienen las nociones confrontadas de los procesos y los servicios.
En América Latina y el Caribe, el espacio arquitectónico bibliotecario es muestra de las grandes contradicciones sociales y resultado, en unos casos, de la creación innovadora o adaptadora, mientras que en otros se atienden las necesidades con la instalación improvisada. Cuando interviene la creatividad, se pueden tener espacios bellos y funcionales que con el debido mantenimiento y las adaptaciones que se requieran después de un tiempo, pueden servir para los usos bibliotecarios por muchas décadas.
En algunos casos, la funcionalidad se antepone a la belleza, pues muchas comunidades viven en medio de necesidades que demandan soluciones prácticas. Cuando esto ocurre, la belleza puede encontrarse incluso dentro de los documentos, correspondiendo a un bibliotecario atento ayudar a sus usuarios a descubrir este valor.

La belleza es algo que se agrega al espacio con algunos arreglos en el interior y el exterior, usando para ello colores y formas diversos que se pueden combinar sabiendo usarlos. Para ahondar en estas nociones, traemos a continuación tres ejemplos:
Biblioteca Nacional de la República Argentina. Su actual edificio en el Barrio de Recoleta, en Buenos Aires, se inauguró el 10 de abril de 1992. Es de notar que en este sitio se encontraba la antigua residencia presidencial, que fue demolida luego del derrocamiento del General Perón. Su diseño es de estilo brutalista y fue realizado por los arquitectos Clorindo Testa, Francisco Bullrich y Alicia Cazzaniga de Bullrich. Cuenta con tres depósitos subterráneos: Dos de ellos destinados a libros con una capacidad de tres millones de volúmenes; y uno destinado a guardar revistas y diarios, en el que caben 500,000 ejemplares. Además, en el edificio funciona actualmente la Escuela Nacional de Bibliotecarios.
• Biblioteca Pública de San Pedro Mártir. Se localiza en el pueblo de San Pedro Mártir de la Delegación Tlalpan, que es un suburbio en la ciudad de México. Su edificio fue diseñado por el arquitecto José Flores y construido en 1989 enfrente ele la Casa de las Campanas. Todo su exterior tiene un graffiti-rnural poliangular realizado por el artista Polo Castellanos en el año 2006. El nombre de este mural es "Artelugios", y representa instrumentos musicales ele cuerda. Se proyectó para 10,000 volúmenes distribuidos en su colección general, de referencia, de ludoteca, de hemeroteca y de audiovisuales.
• Biblioteca Pública Virgilio Barco. Tiene su edificio en el costado occidental de la ciudad de Bogotá, donde se inauguró el 21 de diciembre de 2001. Fue diseñado por el arquitecto Rogelio Sal mona y presenta una estructura circular con tres pisos, aunque desde los andenes que la circundan se percibe como una estructura de baja altura que se integra a los cerros de la ciudad. De esta manera, se buscó que la construcción mostrara a la biblioteca como un templo urbano integrado a su entorno y, sobre todo, a la naturaleza cirecundante. Tiene capacidad para 150,000 volúmenes y áreas de colección general, de referencia, infantil, de hemeroteca, de música, de videoteca, de fonoteca y de carácter local, sobre Bogotá y Cundinamarca.
Cada uno de estos edificios plantea un discurso sobre lo que es la biblioteca, no sólo adornando su presencia o brindando gozo en su uso, sino que nos dicen más: Palabras de trascendencia, de enaltecimiento, de humanismo y de esperanza... Son voces que nos aseguran que el coleccionismo nos hace humanos, y aún más la lectura de esos documentos reunidos en espacios bellos.
Bibliotecas bellas, bellos bibliotecarios, textos que pueden verse más bellos en su lectura, en la convivencia que fomentan, en la hermandad que promueven.

NOTAS
* Maestro en Bíblíotecología. Vicepresidente de Academia Mexicana de Bibliografía de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística. Presidente de la Sección de Políticas de Información de la Asociación Mexicana de Bibliotecarios.











